sábado, 10 de octubre de 2015

Comandante

Tras un intenso mes de trabajo retomamos el blog. Como siempre hacemos clik en play y seguimos leyendo mientras escuchamos. En esta ocasión, como no podía ser de otra manera quiero compartir dos poemitas referentes al Che, cuya figura - para bien o para mal - tuvo mucho que ver con en el curso de nuestras vidas.





Sentir     

Uno tras otro
todos golpean al descalzo
En tanto resuenan
las palabras del Comandante
¿será eso la felicidad?
¿la imposibilidad de ser felices?
¿acaso la utopía medular?
¿la cal quemando el tuétano seco?
¿la flor que crece marchita?
¿cantando el himno bajito,
casi un susurro de libertad?
¿certeza de que el alma resista?
¿crecer y siempre morir,
en un eterno despertar?
 

Espejo (Décima chueca)
Entregarse al facilismo emocional
sociológicamente tan complejo
de no ver arrugas en el espejo,
de no buscarse la pestaña en el lagrimal,
de hurgarse los ojos y nunca hallar
una pena escondida, un dolor,
una vela prendida y un rencor.
Empañando el vidrio rabioso
el viejo espejo mira celoso:
¿qué hacer con este amor?

Devuelve la mirada,
de nada sirve la trompada.
Al fin y al cabo los pedazos
son el tiempo en retazos,
los instantes emergentes,
las heridas urgentes.
Testigos de una vida
enferma y de muerte herida
ya no mas insurgente
regada, caída.
 

4 comentarios:

  1. Para el Che... sobra con mi pensamiento y mi voluntad

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  2. El ejemplo parece ser la única ideología demoledora. Muy bueno che. El Viki

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