martes, 20 de octubre de 2015

Hijos


Los hijos. Que tema los hijos. Este aporte al blog es totalmente personal y también universal. Aquí comparto algunos poemitas referente a mis hijos y a esa tarea que es ser padre. Ser padre en tanto eso significa ser papá, amigo, verdugo, ídolo, compañero, en fin… tantas cosas. Pero eso si: siempre comandado por el amor leal e incondicional. Como siempre los invito a clickear en "play" y a seguir leyendo.
Luego, de yapa, comparto algunos temas que  de haber sido cantautor, me gustaría haber escrito para Lucía y Mauricio.
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de qué manera
Se escurrió la niñez
el recuerdo quedó
la inocencia que tanto cobijaba
a coraza y corazón
de pronto y sin previo aviso
esta carne de mi carne
prepara su propio brote
esta sangre de mi sangre
florecerá mejor
sin evitar su insolente manera
de robarme todo por lo que soy

Gurí
solo verlo
es el premio por la cachetada recibida
el hombre incipiente, ese potrillo
reconozco sorprendido mi razón de ser
la brazada de mí tarea ya casi cumplida
es mi carne la que ostenta el movimiento
se mueve, vive.
El fin ya no será un duelo
sino saeta orgullosa
buscando su horizonte
en cuyo viaje estaré presente
siempre y más allá.
No sé si es eso la felicidad,
pero sin duda es gran parte de ella.

Herencia
a mis hijos y en ellos a mis padres
si hay algo que abunda aquí es soga mojada.
Con nudos insoportables, inseparables, empapados
y ese deseo inútil de volver,
que nos invade por la planta de los pies,
que fascina al forastero,
mientras chaireamos la faca
para compartir el sombrío revés.
La horneada eterna del legado
con cicatrices y mates bien curados
abriendo paso a los laberintos futuros,
pues también allí los zapatos son de barro.
Que por inexorables portamos orgullosos
contra la correntada caudalosa
cual terca jauría dura de pelar.
Cada cual con cada quien y cada uno con su hueso,
por lo que no hay nada más frágil y valioso
que tu espalda, tu yo en ti, tus ojos en mi mirada,
tu piel, tus cordones desatados.
Mi abandono, tu vuelo, tu raíz.








con todo mi amor,
papá.

sábado, 10 de octubre de 2015

Comandante

Tras un intenso mes de trabajo retomamos el blog. Como siempre hacemos click en play y seguimos leyendo mientras escuchamos una composición del compositor cubano Leo Brouwer titulada "El Arpa del Guerrero".

En esta ocasión, como no podía ser de otra manera quiero compartir dos poemitas referentes al Che, cuya figura - para bien o para mal - tuvo mucho que ver con en el curso de nuestras vidas.

 

 

Sentir     

Uno tras otro
todos golpean al descalzo
En tanto resuenan
las palabras del Comandante
¿será eso la felicidad?
¿la imposibilidad de ser felices?
¿acaso la utopía medular?
¿la cal quemando el tuétano seco?
¿la flor que crece marchita?
¿cantando el himno bajito,
casi un susurro de libertad?
¿certeza de que el alma resista?
¿crecer y siempre morir,
en un eterno despertar?
 

Espejo (Décima chueca)
Entregarse al facilismo emocional
sociológicamente tan complejo
de no ver arrugas en el espejo,
de no buscarse la pestaña en el lagrimal,
de hurgarse los ojos y nunca hallar
una pena escondida, un dolor,
una vela prendida y un rencor.
Empañando el vidrio rabioso
el viejo espejo mira celoso:
¿qué hacer con este amor?

Devuelve la mirada,
de nada sirve la trompada.
Al fin y al cabo los pedazos
son el tiempo en retazos,
los instantes emergentes,
las heridas urgentes.
Testigos de una vida
enferma y de muerte herida
ya no mas insurgente
regada, caída.