miércoles, 21 de septiembre de 2016

MILONGAS VIAJERAS

 

 A pocos días de una brevísima gira de conciertos en Alemania – en la cual daré un taller en una escuela de música en Berlín, tocaré tres conciertos invitados por el consulado uruguayo en Hamburgo y otro más en un pequeño y excelente teatro en las afueras de Hamburgo – tengo el enorme agrado de presentarles un adelanto del disco “GUITARRERO – milongas”.
 
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En principio ya está fijada la fecha para una presentación oficial en Montevideo, que será el 03 de noviembre en la Biblioteca Nacional, Sala Julio Castro. Hasta entonces… paciencia. Mas sobre la fecha volveré a informar y haré un trabajo de prensa, obviamente.

Mientras tanto estamos escuchando La Milonga Perdida del gran Atahualpa Yupánqui.

Fiel a mis principios les cuento que este disco NO se podrá adquirir en las disquerías. El único modo de llegar a tenerlo es por vía del contacto directo conmigo, o con alguno de mis representantes: mamá, papá, mis hermanos, mis hijos, etc.

El trabajo de investigación para este disco dio más frutos de lo esperado y ya estoy preparando un segundo volumen con más milongas.  
Agradezco la colaboración del amigo M.D. por el trabajo de impresión y reproducción de los CDs y por los consejos.
Agradezco las sugerencias del colega Adrián Ramírez (excelente guitarrista argentino), asicomo las opiniones del tío Jorge.

Agradezco mucho el trabajo formidable de mi hijo Mauricio como técnico de grabación, pues lo grabamos y editamos íntegramente en casa. Por si fuera poco el trabajo de diseño gráfico también es obra de Mauricio.

También agradezco sobremanera la participación creativa y guitarrística de Carlitos Morales, que toca la primer guitarra en “Domingo de Agua”.

GUITARRERO


Es un disco para sentarse a pensar y mientras tanto: escuchar.

No te atrapa la música, pero sí. Es una música que invita a una actitud reflexiva, en la cual uno se entrega a sus pensamientos, recuerdos y cuestionamientos, mientras la guitarra sigue sonando en otro plano, que sin embargo resulta imprescindible.

Resalto de las milongas seis cosas determinantes (seis, como las cuerdas de la guitarra) y que además son difíciles de concebir para el guitarrista puramente clásico. Cositas estas que me enseñaron mucho justamente a la hora de tocar guitarra clásica. 
El “bordoneo” me ayudó a encontrar otro énfasis por ejemplo en las obras de Villalobos, o en las voces graves de Sor. También me ayudó a acentuar como corresponde el “3-3-2” en los tangos y en Piazzolla. La “quedada” me dio otro sentido – mucho más propio – a la fermata (calderón). El diálogo entre semifrases resultó esclarecedor para entender contrapuntos renacentistas y barrocos. Las líneas melódicas formadas por intervalos de terceras paralelas logran que la armonía, la melodía y el ritmo, sean una misma cosa. Finalmente los pasajes cromáticos y sus disonancias resultan liberadoras de un estricto lenguaje aferrado a la cultura occidental.



Me muevo en una zona fronteriza entre lo académico y lo folclórico, entre el concertista y el guitarrero, lo premeditado y lo improvisado, en el lenguaje, en el estilo, en la forma de pulsar cada una de las cuerdas, enriquecer lo popular, hacerlo más accesible a los “culturosos” y a su vez llenar de vida los tantas veces vacíos mecanismos de la técnica guitarrística, darles sentido a su función original.

La virtud vive cobijada en ese lenguaje, no en el refinamiento de la límpida ejecución, sino en los latidos de cada interpretación. Integrando la destemplada afinación, la tropilla de la zurda, la herencia guitarrística y con ella todo el sur. Guitarrero al fin.



Salud!

miércoles, 7 de septiembre de 2016

EL DELFIN, LA VACA y EL POLO


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Es tiempo de retomar la veta musicológica. 
Y la pregunta es: 
¿qué tienen que ver el delfín y la vaca con el polo?


Cuando estudiamos Guitarra Clásica, la música renacentista es todo un capítulo aparte. Aprendemos las características del lenguaje musical de la época, aprendemos que aún no existía la guitarra tal como la conocemos, existía el laúd y luego también la vihuela, aprendemos a transcribir piezas de tablaturas antiguas a la notación actual en partitura. Una de las piezas que estudié fue una serie de variaciones sobre una antigua canción española llamada “Guárdame las vacas”. Esta canción causaba furor en su época y todos los cantores la sabían cantar y todos los vihuelistas (y laudistas) la sabían acompañar. Muchos de ellos incluso hicieron sus propias variaciones instrumentales (se decía “diferencias”) sobre esa melodía tan popular. 
Uno de ellos fue Luis de Narváez (Granada año 1500…por ahí..), quien estando al servicio de su comandador le dedicó lo que fue el primer método de aprendizaje impreso titulado: "Los seys libros del Delphin de musica de cifras para tañer vihuela", editado en Valladolid en el año 1538.

En el último de los seis libros aparece lo que es la primera transcripción de una canción polifónica adaptada a  la vihuela y son precisamente las “Diferencias sobre Guárdame las Vacas” que estamos escuchando en estos momentos.

No había vihuelista que no la supiera tocar, y es así que el “Guárdame las Vacas” cruzó el océano: en manos de mis antiguos colegas. 

La vihuela parió varios hijos además de la guitarra: el timple, el charango, el chillador, el cuatro, etc. Las canciones también parieron hijos, y de esa forma - engendrados en la cruza de culturas, ritos y costumbres -  fue que nació el “Polo Margariteño”.

Escuchemos un fragmento que todos conocemos:



… y lo que me parece genial es la demostración virtuosa y musical del parentesco entre el “Guárdame las Vacas” escritas para el Delphin, y el Polo Margariteño.
Primero solo en vihuela y luego con guitarra en un conjunto folclórico venezolano (disculpen la mala calidad del sonido).
Afinen la oreja y disfruten las dos versiones: 


No es maravilloso?
Hasta la próxima!