sábado, 29 de septiembre de 2018

INTERVALO


Como siempre: click en play

En el aporte de hoy, explicaremos un tema que para la mayoría de las personas sin conocimientos específicos de lenguaje musical (solfeo y armonía), seguramente es una incógnita: los intervalos.

Intentaremos explicar de modo accesible, casi simplista, pero con fundamento.
En nuestra cultura occidental hemos ordenado los sonidos. 

La música es eso: sonidos ordenados en el tiempo.
Los primeros registros que tenemos de un “ordenamiento”, fueron las investigaciones realizadas por Aristógenes de Tarento (354-300 a. C), y Pitágoras (c. 569-c. 475 a. C). 

Entre experimentos empíricos, cálculos matemáticos y disquisiciones filosóficas… lo importante fue descubrir –monocordio mediante – que entre el sonido de la cuerda vibrando libremente en toda su extensión, y el sonido de exactamente la mitad de ella, existe una relación sonora determinante. 

Siempre que se produce un sonido, no es nunca solamente UN sonido, sino que además resuenan de modo menos audible unos soniditos que llamamos “armónicos” (en otros idiomas: “sobretonos”, o “subtonos” o también “tonos-flageolett”, por su parecido a los sonidos producidos por ese tipo de flauta).
La relación que descubrieron los antiguos griegos entre estos dos sonidos,  es que en ambos  (cuerda libre y media cuerda) resuenan los mismos armónicos. Algo que nuestro oído humano percibe claramente y nuestro cerebro lo clasifica como similitud.  
En realidad lo que sucede es que se doblan las vibraciones de la cuerda, por lo que se da la relación de frecuencias 2:1
Ahora, ¿qué pasa con todo los sonidos que podemos producir dentro de ése rango? Si en vez de hacer vibrar la mitad de la cuerda, hacemos vibrar la tercera parte de ella? Y la cuarta parte? Y asi…?
Todos esos distintos sonidos había que ordenarlos. 

En nuestra cultura occidental los ordenamos en siete sonidos distintos, con lo cual llegamos a que -  entre el sonido de la cuerda libre y el de la media cuerda -  existen OCHO “escalones”. 

Bien. 
Se hizo menester encontrar una manera de medir las diferencias de altura sonora de estos siete sonidos distintos. Para peor estas diferencias no siempre guardaban la misma relación.

La unidad de medida que se estableció es: el TONO y el SEMITONO  (o bien: MEDIO TONO) y las distancias sonoras entre un sonido y otro es lo que llamamos INTERVALO.

También hubo una muy interesante evolución en la denominación de cada uno de estos siete escalones sonoros, hasta que finalmente llegamos a las que todos conocemos: Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si, y nuevamente Do (el sonido similar al primero).    

O sea que el INTERVALO entre el primer DO y el siguiente DO, es una OCTAVA (contando cada uno de los escalones e incluyendo los dos Do).
Del mismo modo podemos apreciar que la distancia entre el primer Do y el Sol, es un INTERVALO de 5ª.

PROBLEMA: tenemos que clasificar los distintos tipos de intervalos, según las distancias sonoras que abarcan y –como ya habíamos mencionado - las distancias no son siempre iguales.
Veamos: del Do al Re tenemos un intervalo de 2ª cuya distancia sonora es de un TONO, pero del Mi al Fa también tenemos un intervalo de 2ª aunque la distancia sonora es de un SEMITONO. 
Por lo que vamos a diferenciar estos intervalos como 2ª MAYOR y 2ª MENOR.
Escuchemos ejemplos sonoros para confirmar como nuestro oído percibe esa diferencia:
2º mayor (ascendente y descendente):

2ª menor (ascendente y descendente):

Tenemos entonces varios y distintos tipos de intervalos musicales.
Los músicos estamos acostumbrados a distinguirlos, entrenamos para eso, y diferenciamos cuando el cambio de tono es ascendente o descendente (es decir hacia lo agudo o hacia lo más grave). Recuerdo los tortuosos dictados musicales en clases de solfeo: la Profe tocaba las melodías en el piano y uno tenía que ir escribiendo las notas que escuchaba.  

Ahora viene la parte divertida del blog de hoy:
Como distinguir intervalos – siendo un simple mortal – en base a canciones y músicas  conocidas:

2ª menor (1 semitono)
Por ejemplo el “ti ra ti ra ti” característico de “Para Elisa” de Beethoven:
o el “chan-chan-chan-chan…” de El Tiburón Blanco”:
o el “durúm durúm..” de la Pantera Rosa, ahí tenemos dos intervalos consecutivos de 2ª menor:

2ª mayor (1 tono)
En la canción del cumpleaños, el primer intervalo cuando dice “que los cump-la ..”:
O al inicio de “Noche de Paz”, cuando dice ”Nooooche de..”  antes de  “Paz” (donde aparece un intervalo de 
3ªmenor):

3ª menor (1 tono+1 semitono)
La Marcha turca de Beethoven (está plagada de 3ªs menores):

Y así….

Pero lo que resulta más interesante –en vistas a un futuro blog – es que nos amiguemos con los intervalos de 4ª y de 5ª, para ello van estos ejemplos:
1. el principio de “Arroz con leche”
2. los finales de casi todos los tangos (el “Chim-Pum”)
3. la Primavera de Vivaldi (cuando al final de cada gesto musical asciende a  la nota más aguda)
4. Invitados a tomar el Té, de María Elena Walsh
5. el brujito de Gulubú
6. Pequeña Serenata Nocturna, de Mozart


En algún próximo aporte veremos qué relación casi biológica tenemos con esto de los intervalos, con el ritmo, con el misterio, los ritos y el amor.
A modo de adelanto les dejo algunas canciones de cuna:
Navajo:
Azteca:
Maya:

Que duerman bien.

miércoles, 29 de agosto de 2018

VERANO SUBJETIVO


Click en play:


Para mis alumnos, con todo el cariño de un docente de a ratos intransigente, a veces irónico por demás, otras veces más bien calladito.

El aporte de hoy puede resultar un poco pesado para algunos (pesadazo en realidad). Recomiendo encarecidamente disponer de bastante tiempo para disfrutarlo. Me consta que muy pocos lo soportarán hasta el final y a los que si lo logran: chapeau!
Es una temática que me fascina y es objeto de los talleres que hago sobre interpretación de la guitarra clásica sudamericana, especialmente en lo que refiere al tango.

LENGUAJES ESTILÍSTICOS:
A la hora de interpretar, por ejemplo, una obra de Fernando Sor (compositor español  del período clásico), contamos con varios recursos interpretativos a fin de “sacarle todo el jugo” a la obra –como me explicaba Amílcar Rodríguez Inda y Eduardo Fernández. Recursos característicos, que se aplican para las obras de ése período y que aplicados a obras de otros períodos (por ejemplo el barroco) NO quedan bien, es decir: sin los recursos adecuados no llega a aflorar la riqueza musical de la pieza en cuestión.

TANGO:
Lo mismo sucede con el tango y lo podemos apreciar muy bien en las obras de Piazzolla. Muchos de los recursos que utilizamos en este género los aprendí tocando tango de la manera más tradicional, intuitiva, “a la parrilla” como dicen los tangueros, con “barro” al decir de Aníbal Troilo, escuchando mucho a guitarreros como Grela, y atendiendo las indicaciones de Carlitos Morales, Julio Cobelli y también de Numen Vilariño.
Así es que nos “embarramos”, pero sin olvidar nunca que NO tenemos la destreza ni la ductilidad de los mencionados Guitarreros, y recordando siempre que  estamos tocando guitarra clásica.

Pequeña anécdota: la primera vez que le mostré a mi Maestro (Amílcar Rodríguez Inda) como había estudiado el preludio 1 de VillaLobos, él me dijo: “escuchaste a Narciso Yepes, no?” “Claro”, le dije. “Se nota” contestó.

Aún sin haberlo intencionado yo estaba copiando la interpretación de Yepes.
Fue la primera lección hacia una búsqueda de interpretación propia, iniciaba el largo camino de una búsqueda interior.
Hoy sé, que cada vez que interpreto una obra, sucede como dijo Washington Tabárez: cuando los jugadores salen a la cancha, van con todo su bagaje de vivencias, llevan consigo a sus seres queridos, al vecino, a todo un pueblo.

PIAZZOLLA:
Vamos a comparar algunas versiones (12!) del tema Verano Porteño – siempre breves fragmentos –a cargo de distintos guitarristas, y escuchar los recursos utilizados, o no, en función de la interpretación.
(en realidad recopilé 32 versiones…pero me apiadé de los seguidores del blog)
En cada ítem podrán leer los muy breves (y muy subjetivos) apuntes que tomé sobre cada interpretación. Quizá me pasé de atrevido. Seguramente lo hago. Tomémoslo con humor y –por si acaso – desde ya me disculpo.

DIVERSIDAD:
En qué medida influyen las diferencias culturales, en las distintas interpretaciones, es un tema que tiene que ver. Incide. Pero no lo voy a considerar.
Luego resulta divertido enterarse de las nacionalidades de los intérpretes… (por jugar un poquito con los estereotipos y sin caer en prejuicios, claro está) y que viva la diversidad!

En general todas las versiones están como apuradas y solo algunos logran darle cierta autonomía a la línea de la voz grave (el sostén rítmico del bajo) y diferenciarlo de las otras voces, todos las tocan como complementos verticales y no como líneas paralelas.
(Pido disculpas por las diferencias de volumen de algunas grabaciones.)
1.         Danza casi jocosa, acentuaciones sin prolongación tanguera




2.         Muy linda versión, con lindos “rubati” (estirar y/o apurar el tiempo musical), y también variaciones en los matices, los distintos colores sonoros,  aunque trasciende el estereotipo latino-europeo, tango=flamenco, demasiado presente la danza

3.         Estereotipo latino-europeo, tango=flamenco, se percibe una sana influencia rioplatense, aunque no llega a hacer sentir el verano, ni lo porteño, lo peor es que se escucha como marca el tiempo golpeando con el pie.

4.         Excelente, tempo mesurado, calor, “barro”, “yeite”, etc. etc., pero flaquea en lo elaborado de la guitarra clásica: voces y matices

5.         De lo mejorcito, pero parece disfrutar más de su técnica que de la música

6.         No entendió nada

7.         Está el Tango, tempo mesurado, creo que se fue de mambo con el arreglo, parece un puzzle mal armado, quizá producto de mistificar la figura de Piazzolla, parece otro tema inspirado en Verano, donde importa más la nueva versión que el tema en sí. Excelentes – eso si - las variaciones de colores y de dinámica (el manejo del volumen)



8.         Lo más elaborado, pero cae finalmente en el estereotipo de Tango=danza, a tal punto que caso parece un bolero.

9.         Son como patadas de karate. Sin respiración. Otro estereotipo? Quizá asiático?

10.     Uno de los pocos que logra un juego de voces paralelas entre el bajo y las demás voces. Pero es de una llevada rítmica casi militar, ausencia casi absoluta del rubato y un arreglo que también se va de mambo.

11.     Todo un atropellado, que busca en la cuerpeada llegar a convencer aunque uno se resista. Tiene alguna nota mal, pero por sobre todo parece tener miedo al silencio.

12.     La siguiente es por lejos la mejor versión. Seguramente en la actualidad la interpretaría distinta, pero básicamente tomaría el mismo camino, quizá con un poco más de madurez. Digo yo. Dejo la versión íntegra mientras seguimos leyendo.


Las interpretaciones que hemos escuchado pertenecen a
los siguientes colegas:
1.         Julio Almeida - Ecuador
2.         Aniello Desiderio - Italia
3.         Antonio Malinconico - Suiza
4.         Cacho Tirado - Argentina
5.         John Williams - Australia
6.         Jonas Kublickas - Lituania
7.         Mirta Alvarez - Argentina
8.         Per Olov Kindgren – Danés, sueco y colombiano (¡!)
9.         Shinichi Fukuda - Japón
10.     Vladimir Gorbach - Rusia
11.     Brandon Acker - EEUU
12.     Fernando D’Ávila - México
13.     Michael Lucarelli - Italia
14.     Pablo Cámpora – Prado norte, Montevideo

Sin ánimo de ofender a ningún colega, ya sea por incluirlo o por excluirlo, espero que este blog haya sido didáctico y divertido.
Salud!