sábado, 13 de febrero de 2016

GUITARRERO


Uno de mis proyectos actuales es grabar un disco íntegramente de milongas. Existen varios tipos: desde la milonga gaúcha del sur de Brasil, pasando por la milonga porteña, hasta la milonga surera. Pero como dijo el gran Atahualpa Yupánqui en su biografía: “ir a tocar milongas a Uruguay no tenía goyete”. En el sentido que para la milonga campera, no había mejores intérpretes que los orientales. Todos los tipos de milongas tienen en común que se apoyan en el mismo patrón rítmico, lo que entre los músicos llamamos el 3-3-2, es el ritmo que identificamos con el bordoneo (el juego del pulgar sobre las cuerdas graves). Aún dentro de esa suerte de subgénero que es la milonga oriental, encontramos además distintas acentuaciones, como puede ser en la payada, o la milonga cruzada, etc. A esta altura evolutiva de la milonga, encontramos también unas cuantas escritas para guitarra clásica, como la muy famosa Milonga de Cardoso... en fin… cuando haya terminado de grabar lo anunciaré.
Hasta entonces (faltan unos meses), y para ir haciendo boca, comparto esta versión de “Te vas milonga” del argentino Abel Fleury, y un par de poemitas que agrupé bajo el título de “Guitarrero”. Algunos más serios y otro que  - aunque un poco humorístico – no deja de ser cierto.
 
De modo que: “click” en “play”… y gracias por compartir.




Cosa seria
Salgo al trote lento, buscando la raíz,
Soy hijo, hermano, compañero, padre y abuelo,
y llegué a una conclusión:
tocar milonga es cosa seria.
Pero no se lo digan a nadie.

Guitarrero
Empiezo a comprender
porqué a la gente le gusta la guitarra:
suena lindo.
Como eucalipto,
como murciélago,
como milongueando.

Y ahora que al fin tengo tango,

descubro la caja
donde aguardan mis viejos zapatos
descuelgo aquella vieja camisa
-oxidada de lamentos -
como en un rito...y templo
la viola
desnuda y siento
que ha llegado la hora
de sangrar el diapasón

Cual un cirujano o un jardinero,
buscando lo que vendrá.
Un arqueólogo, un carnicero.
Pisando la tripa
me como al mundo entero
y la bordona cantará
que al fin soy Guitarrero.

Guitarrero milongueado
Perderse en una sextilla
es de suma complejidad
limitada la libertad
a ocho sílabas por verso
sin descuidar los acentos
ni la forma de rimar.

La metáfora nos dará,
al menos es lo que espero,
con humor y con esmero
en figurado lenguaje
el redundante mensaje
lo qué es ser guitarrero.

Nada más que utilizando
de modo muy original
las palabras plurivocal
aún carente de sentido,
le daremos contenido
a esta milonga oriental.

Auténtico guitarrero
eufórica perturbación
impetuosa superación
ocurrencia de esquinazo
repudiado escupitajo
inocultable putrefacción.

Unipersonal sustentación
pronunciable enunciado
arquetipo perjudicado
escuálido cautiverio
persuasivo adulterio
continuaré milongueado!

Salud!
Pablo

sábado, 30 de enero de 2016

BAJÓN


Como siempre: “click” en “play” y a seguir leyendo.


Lo que escuchan es el “Tema de María” (arreglo de Agustín Carlevaro).
Esta grabación integra un disco que hicimos con Gotan.uy únicamente con temas de Piazzolla. Además de ser uno de los poquísimos temas que yo mismo considero que quedaron bien, es un  disco clandestino, diseñado y armado por nosotros mismos, sin sello, sin disquerías, sin impuestos… y del cual ya no me quedan más. Solamente el original.


Pasemos al aporte de hoy…  desde ya pido disculpas.

Hace ya un buen rato que no comparto algún poemita de los míos. Acá van dos. 

Con el único ánimo de compartir el desánimo, ante la avalancha de cosas que pasan en el planeta, cosas que están siendo en estos precisos instantes en que leemos esto, pienso que ésto que hago, es precisamente una de las poquísimas cosas que podemos hacer nosotros, los de a pié: 
compartir nuestra falta de esperanza, y nuestra cansada utopía… que es lo mismo.



Ganas de vivir
No estaría del todo mal,
salirse, fortuitamente,
por fuerza mayor
desestimar lo inherente,
cagarse de risa del alma,
a pura náusea mantener la mirada
sobre la mierda
y con pena admitir,
que es más fuerte el asco,
que las ganas de vivir.




Tuerquita con diente roto
Se acabó la poesía.
Chau! No hay más. Se agotó!
Continúa Babilonia y nos queda solo la farsa del capricho del revolucionario arte liberador.
y…¿ésto qué es? dirán algunos…
Pues eso: una mierdita.
Resumiendo, no es más que un egoísmo inútil, como si los hubiera útiles,
que tampoco los hay.
No hay nada. Y si la hubiese estaría llenita de nada.

Reímos, cantamos, lloramos, rezongamos e incluso amamos y no somos más que nuestros propios bufones.
Nos inventamos día a día, postulándonos utópicos ante los umbrales de la amurallada,
sin siquiera concebir que fuimos y seremos siempre parte de su engranaje.
Me cago en la poesía, en la música, en la esperanza.


Repito: disculpen el bajón.

Nos quedamos con Piazzolla.

Salud!